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Derecho a condiciones de trabajo seguras

CURTIDURÍAS

Foto de GMB Akash. Trabajo en curtidurías del área de Hazaribagh, en Bangladesh

Casi la mitad de todo el cuero producido en el mundo procede de Asia, la inmensa mayoría en los países empobrecidos. Los cinco primeros productores mundiales de cuero son China (18%), Italia (10%), República de Corea (7%), India (7%), Rusia (6%) y Brasil (6%).

Uno de los procesos que entraña mayores riesgos es el curtido, mediante el cual se transforma la piel del animal en cuero que se puede utilizar, entre otras cosas, para fabricar zapatos. En estos procesos interviene el cromo, un producto químico que puede llegar a ser muy problemático. El cromo III, cuyo uso está extendido en estos procesos, puede oxidarse y convertirse en cromo VI (cromo hexavalente) cuando el proceso de curtido no está bien controlado. Se trata de una substancia muy tóxica, tanto para las personas como para el medio ambiente. Entre el 80% y el 90% del cuero se curte con sales de cromo, ya que suele ser bastante más barato que el curtido vegetal (realizado con taninos vegetales en vez de cromo).

En las curtidurías, muchos trabajadores y trabajadoras no tienen acceso a medidas de seguridad adecuadas para manipular productos químicos y cuero empapado de estas sustancias. Como consecuencia, su salud se ve afectada y suelen padecer muchas enfermedades y lesiones.

 

Todos los compuestos de cromo hexavalente se consideran cancerígenos, con lo que el riesgo de las personas trabajadoras a desarrollar cáncer aumenta con la cantidad de cromo hexavalente inhalado y el tiempo de exposición al producto. Al mismo tiempo, el contacto visual directo con ácido crómico o polvos derivados de esta substancia pueden causar daños oculares irreversibles. El cromo hexavalente también puede provocar irritaciones en la nariz, la garganta y los pulmones. Las alergias al cromo hexavalente son frecuentes entre los trabajadores y trabajadoras, ya que la inhalación de los compuestos de cromo puede causar síntomas asmáticos, como sibilación y dificultades respiratorias. Además, el contacto prolongado con la piel puede producir dermatitis y úlceras cutáneas. Incluso el contacto con pequeñas cantidades puede provocar una sensibilidad alérgica al cromo y generar erupciones cutáneas graves.

 

En las curtidurías también existe el trabajo infantil para realizar tareas peligrosas. La mayoría de menores trabajan para fábricas que carecen de buenas máquinas y dispositivos de protección adecuados. Algunas investigaciones muestran que gran parte del trabajo infantil se lleva a cabo en el sector informal del curtido y en lugares de trabajo poco visibles, donde prácticamente no hay inspecciones.

Además, los tratamientos para curtir las pieles pueden contaminar el aire, el suelo y el agua, sobre todo por culpa de los vertidos de aguas residuales con restos de productos químicos tóxicos. Esto puede provocar que las personas que viven en los alrededores de las curtidurías sufran también enfermedades.

 

FÁBRICAS DE CALZADO

Los problemas de salud más frecuentes en las fábricas de calzado se deben a la utilización de pegamentos tóxicos y a cortes, así como a la inhalación de aire contaminado con substancias peligrosas procedentes del curtido. Al mismo tiempo, muchas personas pueden tener problemas lumbares y visuales. A esto hay que sumar que raramente pueden someterse a revisiones médicas periódicas ya que casi no disponen de cobertura sanitaria.

 

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