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Derecho a un salario digno

Derecho a un salario digno

 

Uno de los mayores problemas de las personas trabajadoras en muchos países productores de calzado, especialmente en Asia, es que los salarios son muy bajos El personal de este sector puede llegar a tener dificultades para vivir dignamente de su trabajo, aunque esté cobrando el salario mínimo interprofesional. Por ejemplo, el salario mínimo en China es solamente la mitad de lo que sería necesario para vivir con dignidad, mientras que en Bangladesh es de apenas la quinta parte. Percibir un salario digno es un derecho humano que muchas veces no se cumple en los países productores de calzado de Asia. Los bajos salarios también suelen conllevar niveles ilegales de horas extraordinarias.

 

 

SALARIOS DIGNOS VS. SALARIOS MÍNIMOS INTERPROFESIONALES DE LOS PRODUCTORES MÁS IMPORTANTES DE ASIA

Fuente: Campaña Ropa Limpia.

 

En la producción de calzado hay un hecho constatado: la gran diferencia en el reparto de los beneficios. Es habitual que el precio final de venta del par de zapatillas que fabrica cada trabajador o trabajadora equivalga más o menos a su salario mensual. Esto es debido a que el trabajador o trabajadora se queda con una fracción mínima del importe del precio de venta al público. Por ejemplo, de los 120 euros que cuestan unas zapatillas deportivas producidas en Indonesia, el personal se lleva tan solo 2,5 euros, es decir, poco más del 2% del precio final, mientras que la mayor parte del valor del zapato va a parar a la marca y al minorista.

 

ANÁLISIS DE UNAS ZAPATILLAS DE DEPORTE

Por lo tanto, las zapatillas por las que los clientes pagaron 120 euros en la tienda, el minorista las compró por 55 euros al distribuidor, que las había adquirido por 50 euros de la marca, que había pagado 20 euros al fabricante.

 

TRABAJO A DOMICILIO

La industria del calzado subcontrata muchas tareas a destajo en el sector informal. Este tipo de trabajo suelen efectuarlo mujeres desde su propio hogar o un lugar cercano para obtener ingresos en efectivo mientras cuidan de sus hijos o familiares, o trabajan en el campo.

 

 

Mediante el trabajo a domicilio los empleadores reducen costes: los salarios suelen ser más bajos, los contratos, cuando los hay, son por un trabajo determinado y no hay que pagar cuotas a la seguridad social. Además, los gastos generales son más bajos porque el alquiler, la electricidad, la maquinaria y los costes de mantenimiento corren a cargo del mismo personal. Las personas que trabajan desde casa no disponen de ninguna clase de seguridad laboral, y cuando no hay pedidos los empleadores no tienen que pagar salarios ni despedir a nadie.

 

 

En la India:

  • El 60 % de la producción de calzado de cuero se lleva a cabo en el hogar y el entorno familiar, o en pequeños talleres.
  • En el sector informal, los salarios por trabajo a destajo ascienden a unas 10 rupias, que equivale a 0,14 euros por cada pala (parte superior del zapato) cosida.
  • En general, en el mercado de trabajo informal los salarios oscilan entre las 80 rupias (1,18 euros) y las 125 rupias diarias (1,84 euros).
  • Normalmente, las personas que trabajan en el sector informal –incluyendo las que son proveedoras de empresas exportadoras– no llegan a percibir el salario mínimo interprofesional, que en la India apenas supera los 50 euros mensuales. Sin embargo, un salario digno es de casi 200 euros al mes (Asia wage report).

 

Lo poco que se paga por el trabajo a destajo es una de las causas que explica la persistencia del trabajo infantil en el hogar. El personal desde su domicilio produce entre 10 y 15 pares de zapatos diarios dependiendo del tipo de calzado, pero si se incorpora a menores la producción familiar puede aumentar significativamente.

 

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