El 1 de junio de 2018 entró en vigor el Acuerdo de Transición que trabaja para mejorar la seguridad en las fábricas de confección textil de Bangladesh. Un documento que continúa la tarea del anterior acuerdo, firmado tras el mortal derrumbe del Rana Plaza en 2013, cuyo objetivo es hacer que se cumplan las inspecciones y las reformas necesarias de manera fiable y transparente. Como novedad, este acuerdo incluye a los productores de textiles para el hogar, telas y accesorios para tejidos, además de las fábricas de ropa. 

Hasta el momento 175 empresas en total han firmado el Acuerdo de Transición de 2018. Entre ellas, algunas de las principales marcas que se abastecen en Bangladesh, como Primark, H&M, C&A o Aldi. Esto supone más de 1.300 fábricas con unos dos millones de trabajadores/as.

Sin embargo, el primer acuerdo  de 2013 lo firmaron 220 empresas de ropa, lo que quiere decir que todavía hay muchas marcas que, habiendo firmado el anterior acuerdo, rechazan ahora seguir responsabilizándose de la seguridad de los trabajadores y trabajadoras que elaboran sus prendas, por ejemplo Sbercombie&Fitch, Sean John Apparel y Edinburgh Woollen Mill.

Y muchas empresas más no firmaron ni siquiera el primer acuerdo, optando por elaborar sus propios reglamentos, casi siempre compromisos voluntarios y menos fiables, como VF Corporation (The North Face), GAP o Walmart.

A todas ellas les recordamos que el Acuerdo de Transición de 2018 permite la adhesión en cualquier momento, algo a tener en cuenta cuando hablamos de proteger la vida de sus trabajadores/as.

Una de las novedades del acuerdo es que permite adherirse a las fábricas que elaboran textiles para el hogar, telas y accesorios. Por ello, la organización Future in Our Hands (FIOH) que acoge la Campaña Ropa Limpia (Clean Clothes Campaign) en Noruega, aprovechó para informar a los tres principales productores del país: las dos empresas nacionales, Kid Interior y Princess Gruppen respondieron positivamente y firmaron el acuerdo; en cambio, IKEA, el gigante sueco del comercio que opera en todo el mundo, se negó a hacerlo.

En las negociaciones, Ikea alegó tener su propio código de conducta, the Ikea way (IWAY, o Al modo de IKEA), suficiente, según la empresa, para garantizar la seguridad de sus proveedores.

Sin embargo, según la experiencia de la Campaña Ropa Limpia, solo existe un modo fiable de trabajar por la seguridad en las fábricas de Bangladesh, y no es precisamente a la manera de IKEA.

Diferencias entre el Acuerdo de Transición 2018 y el Ikea way

El Acuerdo de Transición 2018 ofrece un itinerario para conseguir fábricas más seguras en un país en el que los anteriores sistemas voluntarios de auditoría social han sido incapaces de impedir los miles de muertos en catástrofes como la del Rana Plaza y Tazreen.

Se trata de un programa colectivo,  es decir, un acuerdo legalmente vinculante entre un gran número de marcas y de sindicatos con mecanismos de aplicación concretos.

Por su parte, IKEA way es lo mismo de siempre: auditorías voluntarias con un código de conducta que responde únicamente ante la propia empresa. Carece de la transparencia necesaria en los procesos y en la rendición de cuentas para que las medidas sean fiables.

El Acuerdo de Transición 2018 inspecciona todas las fábricas que suministran o han suministrado en un pasado reciente a las empresas firmantes, mientras que IKEA solo lleva a cabo auditorías a sus proveedores principales, esperando que éstos a su vez controlen a los que subcontratan. Esto significa delegar la responsabilidad en sus proveedores y hace que sea mucho más difícil supervisar los procesos y conocer las condiciones de trabajo en esas fábricas.

IKEA afirma que tiene cinco proveedores principales en Bangladesh, pero según la investigación de la organización FIOH -Campaña Ropa Limpia en Noruega-, únicamente dos de ellos están cubiertos por el Acuerdo, lo que significa que los trabajadores de las demás fábricas siguen en condiciones indefinidas.

Además, el Acuerdo de Transición 2018 hace públicos los avances en las inspecciones, mientras que IKEA no publica ninguna de estas informaciones, lo cual impide verificar si realmente se está contribuyendo a que las fábricas sean más seguras.

Según Christie Miedema, activista y coordinadora de las actividades de difusión en CCC: En este proveedor específico cubierto por el acuerdo IKEA está parasitando el trabajo de las otras empresas que se han unido en un equipo y han puesto dinero y esfuerzos en un programa colectivo para mejorar las fábricas. IKEA se beneficia de sus resultados sin aportar nada, y al mismo tiempo deja a los trabajadores de sus otros proveedores mal protegidos.

El Acuerdo ofrece a cualquier empresa que se abastezca de ropa confeccionada, textiles para el hogar  o tela y accesorios de punto de Bangladesh, una excelente oportunidad de garantizar la seguridad de las fábricas a través de un programa colectivo y transparente que aúna recursos y ha demostrado su valor.

Para Miedema: IKEA, Abercrombie, VF Corporation y cualquier otra empresa que se haya negado a unirse al acuerdo están poniendo en peligro deliberadamente las vidas de los trabajadores que producen para ellos, al empecinarse en mantener sistemas opacos que han fracasado tan estrepitosamente en el pasado.

El acuerdo sobre seguridad contra incendios y sobre edificios en Bangladesh se firmó en 2013 y ha demostrado ser un programa fiable que aporta seguridad a las fábricas. Pero IKEA quiere seguir trabajando “a su manera”. 

 

Antecedentes

Tres semanas después del derrumbe del Rana Plaza en 2013 se llegó a un acuerdo entre un grupo de marcas y la federación sindical Global Union Federations IndustriALL y UNI y ocho sindicatos bangladesíes para lanzar el Acuerdo de Bangladesh en materia de seguridad contra incendios y en los edificios (Bangladesh Accord for Fire and Building Safety). El programa empezó a funcionar en mayo de 2013, y las empresas de confección siguieron uniéndose a él, llegando a más de 220 empresas firmantes.  Entre las claves de su éxito están el régimen de aplicación que contempla un sistema de escalonamiento para las fábricas que incumplen, y un procedimiento de arbitraje, que pueden promover los representantes de los trabajadores en el Acuerdo contra una de las empresas firmantes. A finales de 2017 y principios de 2018 se resolvieron dos arbitrajes, el más reciente por un importe de 2 millones de dólares USA.

El Acuerdo de 2018 no es exactamente igual que su predecesor: éste tiene un alcance más amplio y incluye protección sobre la libertad de asociación y la formación de los trabajadores a este respecto, para dotar a los trabajadores de capacidades para defender su propia seguridad.

El Acuerdo de 2018 tiene una vigencia de tres años y recibe el nombre de acuerdo “de transición” porque persigue facilitar la transición hacia un sistema reglamentario público bangladesí. La posible transición no implicará que desde ese momento toda la responsabilidad en materia de seguridad de los trabajadores en Bangladesh recaiga sobre el gobierno exclusivamente. Tanto las fábricas como las empresas siguen asumiendo la responsabilidad de sus trabajadores y su cadena de suministro y tendrán que rendir cuentas por la seguridad en su lugar de trabajo y compensar a los trabajadores en caso de accidente.

Listado de marcas firmantes y no firmantes del Acuerdo de 2018, en este enlace.

Actúa para convencer a más marcas de que firmen en nuestra página de acción.

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