La coalición internacional formada por activistas por los derechos laborales de Japón, Hong Kong, Europa y Estados Unidos continúa apoyando a las trabajadoras de la industria textil de Indonesia despedidas con impago de salarios e indemnizaciones. El objetivo es aumentar la presión sobre el CEO de Uniqlo, Tadashi Yanai, para que pague la deuda que dejó a las trabajadoras tras el cierre de la fábrica Jaba Garmindo en 2015. “Es muy injusto que las trabajadoras de Uniqlo estén sufriendo innecesariamente mientras la marca continúa creciendo y generando miles de millones en ganancias. El dinero que se nos debe lo ganamos trabajando duramente para hacer ropa de Uniqlo y el que se nieguen a pagarnos equivale a un robo de sueldo”, denuncia Teddy Senadi Putra del sindicato PUK SPAI FSPMI en PT de Jaba Garmindo.

En abril de 2015, dos fábricas de Jaba Gramindo en Indonesia decidieron cerrar repentinamente sin pagar las indemnizaciones por despido que dicta la ley y dejando a deber a sus plantillas, con  mayoría de mujeres, varios meses de salario. El cierre de estas fábricas, y su quiebra, se produjeron porque sus principales compradores, entre los que se encontraba Uniqlo, dejaron de realizar pedidos sin previo aviso y sin dar una explicación a quienes producían su ropa.

Las resoluciones del Departamento de Trabajo determinaron que la fábrica de Chipuka, donde actuaba el sindicato, dejó a deber al menos 5,5 millones de dólares en salarios e indemnizaciones por despido. Antes del cierre, las trabajadoras y los trabajadores de la fábrica Jaba Garmindo ya denunciaron que se producían violaciones de las leyes indonesias como prácticas de contratación ilegal, despido ilegal de trabajadoras embarazadas, horas extraordinarias no pagadas, riesgos para la salud y la seguridad, y represalias contra las empleadas y los empleados que participasen en actividades sindicales.

“No cabe duda de que por sus propios códigos de conducta como miembro de la Fair Labor Association y por los estándares internacionales de derechos humanos, Uniqlo está obligado a garantizar que se respeten todos los derechos de los trabajadores y las trabajadoras que fabrican sus prendas. En este caso, esto se traduce en que las personas despedidas deben recibir todas las recompensas legales por el cierre. Además, Uniqlo cuenta con los medios para cumplir con su responsabilidad, por lo que la única pregunta que cabe hacerse es si su CEO estará dispuesto a que se cumpla la ley”, reclma Sam Mather de la Campaña Ropa Limpia.

En 2016, Fast Retailing, la empresa propietaria de Uniqlo, obtuvo más de 16.000 millones de euros en beneficios. El propietario y fundador de Uniqlo, Tadashi Yanai, ha acumulado una riqueza personal que se estima que asciende a 16.000 millones de dólares, convirtiéndose en el segundo hombre más rico de Japón y en uno de los más ricos del mundo.

Cientos de personas participaron en las manifestaciones que se llevaron a cabo a principios de este año en Yakarta y Hong Kong, y más de 20.000 personas ya han firmado una petición de War on Want pidiendo a Uniqlo que pague la deuda con sus trabajadoras de Jaba Garmindo. La coalición internacional de activistas hace un llamamiento para continuar recogiendo firmas.

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