Siete años después del incendio de Ali Enterprises, en el que perdieron la vida más de 250 personas trabajadoras, las fábricas textiles de Pakistán siguen siendo igual de inseguras, según pone de manifiesto el informe publicado hoy por la Clean Clothes Campaign.

Distintas iniciativas puestas en marcha en los últimos años han fracasado, y en ningún caso han tenido en cuenta la importancia del papel de las personas trabajadoras y de los sindicatos ni en su definición ni en su implementación. Estos últimos, junto a organizaciones defensoras de los derechos laborales, exigen la puesta en marcha de un programa de seguridad basado en los mecanismos implementados en Bangladesh tras el derrumbe del Rana Plaza.

“La ausencia de cualquier tipo de monitorización de los sistemas de seguridad en la industria textil de Pakistán ha costado cientos de vidas en los últimos años. Medidas que pueden aplicarse de forma inmediata, como garantizar que las personas trabajadoras nunca puedan estar encerradas dentro de las fábricas o no almacenar producto bloqueando las salidas de emergencia, podrían haber salvado cientos de vidas en el incendio de Ali Enterprises y otros incendios posteriores” afirma Zulfiqar Shah, Director adjunto del Instituto para la Investigación y Educación Laboral pakistaní.

Las marcas y fábricas siguen poniendo su energía en sistemas de auditoría que han fracasado estrepitosamente a la hora de prevenir accidentes y mejorar la seguridad. Las inspecciones laborales por parte del Gobierno están enormemente desprovistas de recursos y no dan abasto a una industria tan grande y en crecimiento. Mientras, la vida de quienes cosen nuestra ropa en Pakistán sigue estando en riesgo.

“Las fábricas textiles en Pakistán son ratoneras. Es hora de que las marcas cuyas prendas de ropa están hechas en nuestro país empiecen a tomarse en serio la seguridad de los trabajadores”, dice Nasir Mansoor, presidente de la federación nacional de sindicatos pakistaní.

El informe exige a marcas y minoristas que se abastecen en Pakistán que apoyen la creación de un acuerdo legalmente vinculante entre las marcas de ropa, los sindicatos locales y globales y los grupos defensores de derechos humanos para hacer de las fábricas lugares de trabajo más seguros. Es fundamental que los sindicatos y las personas trabajadoras estén implicadas en la definición, diseño, gestión e implementación de cualquier iniciativa dirigida a mejorar su salud y seguridad laboral.

Puedes consultar el informe completo en este enlace.

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