Un nuevo estudio muestra que personas trabajadoras del sector de la confección en Turquía ganan una cuarta parte del salario mínimo vital

20/junio/2022 | Noticias

Una nueva investigación de la CCC de Turquía muestra la urgente necesidad de un salario digno para los y las trabajadoras de la confección, ya que el salario mínimo legal sólo cubre una cuarta parte de lo necesario para lo esencial. España es uno de los destinos principales de las prendas confeccionadas en Turquía para marcas como Inditex – Zara, H&M, Adidas o Nike.

1,5 millones de trabajadoras y trabajadores de Turquía confeccionan prendas para muchas marcas de moda mundiales, entre ellas Adidas, Banana Republic, Benetton, Boohoo, C&A, Esprit, GAP, G-star, Hugo Boss, H&M, Inditex – Zara, Levi’s, Marks & Spencer, Next, Nike, Puma, Primark, Urban Outfitters y VF. Los cinco principales destinos de las exportaciones de ropa fabricada en Turquía son Alemania, España, Reino Unido, Países Bajos y Francia. A pesar de las grandes marcas para las que producen estos trabajadores, una nueva investigación muestra que las trabajadoras de la confección ganan un salario de miseria que les hace luchar por sobrevivir, lo que pone de manifiesto la insuficiencia del salario mínimo legal.

La Campaña Ropa Limpia Turquía (CCC Turquía) investigó las condiciones laborales y salariales de los trabajadores de la confección en Estambul e Izmir, los dos principales centros de ensamblaje de ropa en Turquía. Entrevistando a cientos de trabajadores y trabajadoras, los investigadores se enteraron de que apenas pueden mantenerse, una situación que se mantiene desde que Turquía se convirtió en uno de los principales exportadores de moda en la década de 1980, y que ha empeorado en los últimos años debido a la pandemia y a la hiperinflación del 86% sólo en 2021.

Esta inflación extrema ha hecho que la clase obrera tengan aún más dificultades para llegar a fin de mes. A pesar de las subidas del salario mínimo legal, sólo sobreviven haciendo constantes malabarismos con las deudas, manteniendo varios empleos o renunciando a la educación por el trabajo. «Como tengo deudas, mi hijo dejó sus estudios y empezó a trabajar», informó un trabajador. El aumento del salario mínimo legal no ha compensado la caída del poder adquisitivo de los salarios. El salario mínimo sólo cubre una cuarta parte de lo necesario para los gastos básicos. El informe constata que uno de cada tres trabajadoras de la confección gana apenas el salario mínimo legal, incluso con horas extras. El salario mínimo actual en Turquía es de 4.253 TRY o 241 euros netos, pero un salario vital básico sería de al menos 13.000 TRY u 880 euros (para enero de 2022), afirma la CCC de Turquía. Los cálculos de la Confederación de Sindicatos Turcos (TÜRK-İŞ) han arrojado resultados similares.

Bego Demir, coordinadora de la CCC en Turquía, afirma que «debido a la hiperinflación, las personas trabajadoras de la confección en Turquía se enfrentan al problema irresoluble de mantener a sus familias. El Estado da incentivos a los empresarios, pero no controla la aplicación de la legislación laboral en el sector. Esta investigación demuestra que el gobierno turco debe cumplir sus obligaciones de control para asegurarse de que la ley se cumple. Todas las marcas que tienen su cadena de suministro en Turquía también deben asegurarse de que todos las personas trabajadoras que están detrás de sus productos alcanzan todos sus derechos».

Las industrias de la confección, el textil y el cuero se encuentran entre los principales sectores económicos de Turquía en términos de PIB, exportaciones y empleo, pero el control estatal de las condiciones de trabajo es escaso. En particular, los propietarios de las fábricas obstaculizan los derechos sindicales y la protección legal de su mano de obra, especialmente en cuanto a su derecho a la libertad de asociación, es escasa o inexistente. En consecuencia, más de la mitad de las personas trabajadoras de la industria turca de la confección no tienen contrato de trabajo ni se benefician de la seguridad social, y la explotación está muy extendida, especialmente entre aquellas personas inmigrantes y refugiadas. Suelen hacer excesivas horas extras, y la dirección de la fábrica viola las leyes laborales, porque su salario no cubre sus gastos. «Mi salario medio mensual alcanza las 5.000 TL con las horas extraordinarias. Cuando necesito dinero, trabajo hasta la mañana en el taller o encuentro un trabajo como jornalero en otros talleres. En nuestra familia trabajamos tres personas, pero seguimos teniendo préstamos», dice una trabajadora de la confección.

Una ley eficaz sobre la cadena de suministro de la UE mejoraría la protección de los derechos de las personas trabajadoras también en Turquía. De esta manera, dejarían de estar a merced de las marcas.

  1. Si quieres obtener información detallada sobre el informe de investigación puedes consultarla aquí.
  2. Si quieres tener una visión general resumida sobre el perfil del país puedes encontrarla aquí.

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