Belal – Bangladesh

Foto: GMB Akash

Incluso cuando voy al banco después de darme una ducha, echan ambientador a mi llegada. Entiendo que la gente fuera de estas curtidurías no puede tolerar el olor, pero a veces me siento muy mal por la humillación.

La gente no entiende que usan zapatos, cinturones, chaquetas y monederos hechos con este cuero.

Otros testimonios

Hasan – Bangladesh
Hasan – Bangladesh

Hasan – Bangladesh

"Apenas puedo escribir mi nombre. Sin educación sé que nunca podré hacer otro trabajo. Hasta para tener un trabajo en el textil hoy en día hay que tener educación. Así que es bueno para mí aprender este trabajo. Anteriormente trabajé en una curtiduría, arriesgando mucho mi salud. Así que empecé a aprender zapatería. Ahora mismo solo puedo cortar el cuero de acuerdo con el tamaño y el diseño, pero con el tiempo aprenderé el proceso completo de zapatería."
Araz Miah – Bangladesh
Araz Miah – Bangladesh

Araz Miah – Bangladesh

"Me siento muy débil. El dueño de la curtiduría me pidió que dejara el trabajo hace cinco años porque mi salud se ha deteriorado mucho. He trabajado aquí más de 35 años. No traje a mis dos hijos a la ciudad. Este es un lugar contaminado y no quiero que sus vidas se arruinen en esta atmósfera. Mi vida llega a su fin, pero quiero que ellos se queden en el pueblo y vivan de cultivar la tierra."

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