Morzina – Bangladesh

Morzina tiene 30 años. Trabaja en una curtiduría en Hazaribagh, distrito de Daca (Bangladesh).

Vuelvo a casa a las 19h. Después de trabajar once horas diarias, al final del mes recibo 4.000 takas (45€) de sueldo. Como madre soltera no puedo cubrir los gastos de mis hijos con este salario tan escaso, así que dos de mis hijos ahora trabajan aquí clavando piezas de cuero.
El trabajo es duro, pero no tengo alternativa.

Foto: GMB Akash

Otros testimonios

Ry Seab – Camboya
Ry Seab – Camboya

Ry Seab – Camboya

"Si me quedara a vivir cerca de la fábrica alquilando una habitación, tendría unos gastos que no me permitirían ahorrar nada. Por eso prefiero ir y venir cada día. Estoy cansada todo el tiempo, pero es mi trabajo y tengo que hacerlo y ser paciente."
Naga Bai – India
Naga Bai – India

Naga Bai – India

Naga Bai, de 65 años, trabaja como costurera desde su domicilio en la región de Ambur, India. Hace más de 20 años que cose zapatos en casa. Cada mañana un intermediario le entrega palas de calzado (la parte superior del zapato), que ella cose durante todo el día.
Hasan – Bangladesh
Hasan – Bangladesh

Hasan – Bangladesh

"Apenas puedo escribir mi nombre. Sin educación sé que nunca podré hacer otro trabajo. Hasta para tener un trabajo en el textil hoy en día hay que tener educación. Así que es bueno para mí aprender este trabajo. Anteriormente trabajé en una curtiduría, arriesgando mucho mi salud. Así que empecé a aprender zapatería. Ahora mismo solo puedo cortar el cuero de acuerdo con el tamaño y el diseño, pero con el tiempo aprenderé el proceso completo de zapatería."

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