Rizia – Bangladesh

Foto: GMB Akash

Rizia tiene 30 años. Trabaja dentro de la curtiduría, y también en el exterior, encargándose del secado del cuero.

No puedo dormir de noche por la picazón de mi piel. Comenzó con el trabajo en la curtiduría. Tengo dos hijos que van a la escuela y los ingresos de mi esposo no son suficientes para mi familia. Para secar del cuero tengo que estar continuamente bajo el sol abrasador. A veces siento que voy a desmayarme. Después de eso, trabajo dentro de la curtiduría.

Mi salario mensual es de 4.000 takas (45€), que es la mitad de lo que obtiene un hombre.

Otros testimonios

Akbar Hossain – Bangladesh
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"Desde el año pasado he estado sufriendo de tuberculosis pero no voy a dejar mi trabajo. Gano 30.000 takas (340€) al mes. El trabajo que estoy haciendo es algo que no todo el mundo puede hacer porque conlleva peligros que hacen que este trabajo sea duro. Pero la pobreza es más peligrosa que cualquier otra cosa en este mundo. Al menos puedo enviar dinero a mis padres."
Abdul – Bangladesh
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"El día que llegué a Daca estaba muy triste. Sabía que ya no podría ir a la escuela. Sabía que no volvería a visitar a mi madre hasta dentro de un año. Es muy cansado hacer cientos de cordones de zapatos todos los días, pero este es el trabajo que estoy aprendiendo. Voy a obtener mi sueldo después de dos años. Este es mi periodo de aprendizaje. Ahora el propietario se encarga de mi alojamiento y comida."

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