Tod’s, Prada y Geox son tres marcas globales de calzado que comercializan zapatos de lujo a menudo con el sello “Fabricados en Italia” o “Fabricados en la UE”. La ficha técnica que publica hoy  Cambia Tus Zapatos, ‘El verdadero coste de nuestros zapatos. Viaje por la cadena de suministro de tres marcas globales de calzado’ concluye que muy pocos de sus productos tiene cadenas de suministro completamente internalizadas, y que la mayoría se fabrican en talleres y fábricas de distintos países con personal mal pagado y condiciones miserables.

Aunque en algunos casos se ha relocalizado la producción desde Asia a Europa, esta relocalización ha consistido en gran parte en subcontrataciones a países de Europa del Este, con sueldos hasta más bajos que en Asia, o en Italia mismo pero con sueldos inferiores al umbral absoluto de pobreza. Según los sindicatos de la Toscana “muchas marcas de artículos de lujo tienden a aprovecharse de la crisis económica y obligan a las pequeñas empresas bien cualificadas a trabajar como subcontratistas a precios bajísimos, lo que compromete su supervivencia en el futuro.”

De hecho, una característica típica del mercado de lujo es el desequilibrio creciente entre el precio que se paga por los productos y su valor real. Un diferencial que en gran medida, recae en solo dos partes: el distribuidor y la marca, que en conjunto se quedan con aproximadamente el 60% del precio final, gracias a factores como el marketing, la capacidad de acceder a nuevos mercados y al aumento del control sobre los proveedores.

Aunque las grandes marcas formalizan contratos de suministro con pocos proveedores, la cantidad de empresas que realmente participan en la cadena de suministro es mucho mayor porque muchos de estos proveedores subcontratan parte de la producción. Algunos de los motivos que fomentan este sistema son los plazos de entrega muy cortos y los precios muy bajos. Los precios disminuyen a medida que se van bajando eslabones dentro de la cadena de suministro, ya que cada nivel intenta obtener algo a costa del siguiente y se queda con una parte del precio pactado con la empresa cliente.

Esto aún es más cierto cuando no existe control público sobre las cadenas de suministro, de manera que  permanecen opacas y las personas que compran los zapatos no son conscientes de estas vulneraciones. Es por este motivo que hasta el 7 de octubre, Día Mundial del Trabajo Decente, Cambia Tus Zapatos intensifica la campaña de recogida de firmas por la transparencia de las marcas de este sector.

“La ciudadanía y los grupos de consumo, los medios de comunicación independientes y las redes de solidaridad internacional, pueden jugar un papel activo para garantizar que las empresas cumplan con su responsabilidad de respetar los derechos humanos en su actividad comercial. Pero para ello es necesario conocer los nombres y direcciones de sus proveedores y relacionar a sus plantillas con las marcas” declara José Luis Mariñelarena, coordinador de Cambia Tus Zapatos en el Estado español.

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