En el día de los Derechos Humanos, pocos días después de tener constancia de que el proyecto de ley de gobernanza empresarial sostenible de la Comisión Europea se ha retrasado por tercera vez de forma indefinida, hacemos público el informe “Pongamos la Justicia de Moda” en sus traducciones al castellano y al catalán, para poner de manifiesto que las iniciativas no vinculantes legalmente y los compromisos voluntarios de las marcas de ropa no protegen los Derechos Humanos de las personas trabajadoras ni logran hacer justicia.

El pasado 8 de diciembre enviamos, junto con otras casi 50 organizaciones de la sociedad civil, una carta abierta a Úrsula Von Der Leyen para pedirle que reitere públicamente su compromiso de hacer sostenibles las cadenas de suministro de las empresas activas en el mercado de la UE mediante una legislación ambiciosa y vinculante en materia de Derechos Humanos y diligencia debida medioambiental.

En el informe que hacemos público hoy presentamos propuestas concretas de normas vinculantes dirigidas a garantizar una conducta empresarial responsable en la industria de la confección. “Pongamos la justicia de moda” pone el foco en las prácticas de compra desleales de las marcas, que están en la raíz de las violaciones de los Derechos Humanos a lo largo de la cadena de suministro de la la industria de la confección, así como en la confianza de las marcas en el defectuoso sistema de auditoría social; la falta de seguridad en el trabajo; la desigualdad de género; los salarios de miseria; los sistemáticos ataques a la libertad de asociación; la acusada falta de transparencia de la cadena de valor; y la falta de recursos efectivos en los casos de violaciones de los derechos humanos que se producen a escala global.

Contexto actual

Las marcas de moda y los minoristas llevan mucho tiempo beneficiándose de un sistema levantado sobre la pobreza y explotación de las personas más vulnerables, cuya situación se ha visto agravada por la pandemia de Covid-19.

De hecho, cuando se cumplen ya casi los 10 años desde la adopción de los Principios Rectores de las Naciones Unidas sobre las Empresas y los Derechos Humanos (UNGP), continúan ignorando en gran medida los principios de conducta empresarial responsable y el impacto que la pandemia de Covid-19 ha tenido y sigue teniendo en las personas trabajadoras de la confección.

«Las marcas de ropa están profundamente implicadas en las violaciones de Derechos Humanos generalizadas en sus cadenas de valor. Abusan de su poder para presionar con precios cada vez más bajos,operando con márgenes muy estrechos y recortando los derechos de las personas trabajadoras. Mientras tanto, las marcas pagan millones a sus accionistas. Las inhumanas prácticas de maximización de beneficios de las marcas también hacen que los gobiernos sean reacios a introducir y aplicar protecciones laborales adecuadas, ya que éstas aumentan inevitablemente los costes de producción«, afirma Neva Nahtigal, de la Oficina Internacional de la Campaña Ropa Limpia.

Mientras, la Comisión Europea, que tenía previsto presentar una directiva legislativa para acabar con la impunidad empresarial y obligar a las empresa de la UE a respetar los Derechos Humanos a lo largo de toda su cadena de suministro, sigue postergando la fecha sin dar justificación del retraso ni los motivos.

Qué exigimos

En «Pongamos la justicia de moda” desde la Campaña Ropa Limpia pedimos normas vinculantes para que la conducta empresarial responsable deje de ser sólo una cuestión voluntaria de unas pocas empresas que luego se ven perjudicadas por la competencia en el mercado.

La CE tiene que estar a la altura de su responsabilidad y demostrar que los Derechos Humanos, los derechos sindicales, los derechos de las personas trabajadoras y el medio ambiente importan, y dar un paso firme contra los abusos de las grandes empresas sin retrasarlo más en el tiempo.

«Este nuevo retraso es muy frustrante y desalentador. No solo la sociedad civil europea reclamamos esta directiva desde hace tiempo. Las organizaciones de defensa de los DDHH y sindicatos que forman parte de la red internacional Campaña Ropa Limpia en Asia, África o América tienen los ojos puestos en esta iniciativa legislativa con la confianza de que Europa defienda los valores que proclama y anteponga la protección de los derechos humanos y el medio ambiente a los beneficios a cualquier precio; que haga responsables a las empresas de los impactos negativos de sus operaciones a lo largo de toda la cadena de producción y que garantice a las víctimas de abusos corporativos el acceso a justicia y reparación».,ha declarado Eva Kreisler, coordinadora de la Campaña Ropa Limpia a nivel estatal.

En «Pongamos la justicia de moda” también se subraya que el avance hacia la obligatoriedad de los DDHH no debe detenerse en las instituciones de la UE. Desde la Campaña Ropa Limpia pedimos un tratado vinculante de la ONU que establezca una base normativa para el trabajo decente a lo largo de toda la cadena de valor mundial y que haga responsables a las empresas de respetar los derechos humanos y laborales en todo el mundo.

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