***Actualización: llamamiento urgente de las familias de las víctimas, disponible aquí***

Al menos 28 personas (19 mujeres y 9 hombres con edades comprendidas  entre los 20 y 40 años) han muerto ayer lunes en un taller textil en Tánger (Marruecos).  El taller se encontraba en el sótano de un edificio residencial en un barrio del sur de la ciudad. Los primeros  indicios apuntan a que la causa de la tragedia ha sido un cortocircuito causado por las intensas lluvias en la región, que anegaron numerosos locales y viviendas a pie de calle.  Se ha abierto una investigación judicial para determinar las circunstancias de la tragedia y depurar responsabilidades.

Esta tragedia saca una vez más a flote las vergüenzas de la industria textil y refleja las inhumanas condiciones de trabajo en un sector fuertemente feminizado donde la informalidad en las relaciones laborales, la falta de transparencia y la impunidad están lamentablemente a la orden del día.

Trabajadores de emergencias evacúan a uno de los heridos. @AFP

«Dicen que son talleres clandestinos, pero en realidad todo el mundo sabe que existen y son empresas conocidas. Decimos clandestinos porque no respetan ni las más mínimas condiciones de seguridad ni tampoco los derechos laborales», ha explicado desde Tánger Aboubakr Elkhamilchi, miembro fundador de la asociación marroquí Attawassoul al diario Ara.

Elkhamilchi, persona muy implicada con SETEM y con las campañas Ropa Limpia y Roba Neta, nos ha explicado esta misma mañana cómo han vivido desde la asociación este terrible accidente.

«Hay una familia que ha perdido cuatro hijas (…) Sabíamos que las condiciones de seguridad eran malísimas en muchos talleres, pero no nos imaginábamos la grave situación de inseguridad que vivían estas obreras y obreros Seguiremos investigando sobre el caso, junto a SETEM y Ropa Limpia, para poder llegar a pruebas contundentes»

Marruecos, y especialmente la ciudad de Tánger, se han convertido en las últimas décadas en un importante centro de costura y confección para España y gran parte de Europa. Se fabrica ropa para todo tipo de empresas, incluidas grandes firmas con presencia internacional. Según la patronal marroquí (AMITH), de los 1.000 millones de prendas que se fabrican en el país cada año, 600 millones se producen en fábricas subcontratadas por firmas extranjeras y sólo 100 millones son para colecciones de fabricantes locales. Los principales destinos de las exportaciones de ropa de Marruecos son los mercados español, francés, británico, irlandés y portugués.

Un reciente estudio publicado por Setem Catalunya en colaboración con Attawassoul ilustra, a través de los testimonios de 132 personas que trabajan en  los polígonos industriales textiles de Tánger, las limitaciones de sus derechos laborales.  Un 47% de las personas encuestadas trabajaban más de 55 horas a la semana por salarios mensuales en torno a los 250 euros, el 70% manifestaba no tener un contrato laboral y hasta un 88% de las personas encuestadas aseguraba no disfrutar de libertades sindicales. Estos datos son aún más alarmantes si tenemos en cuenta que se encuestó a personas que trabajan en fábricas que reciben el escrutinio de las empresas clientes. Por tanto, teóricamente, el respeto de la normativa laboral y de los códigos de conducta corporativos debería cumplirse.

La crudeza de las condiciones de trabajo empeora en el caso de los talleres y fábricas informales que abundan en la industria textil marroquí. Quedan fuera del radar de cualquier tipo de inspección y vigilancia. Según mencionan varios medios de comunicación refiriéndose a un estudio publicado en 2018 por la Confederación de Empleadores de Marruecos (CGEM), más de la mitad (54%) de la producción del sector «textil y cuero» de Marruecos proviene de unidades «informales», incluidas estructuras de producción «que no cumplen con las normas legales».

Dramas como el de ayer en Tánger y otras tragedias recientes sucedidas en países más lejanos, dejan al desnudo los graves problemas de la industria: incumplimiento de las más mínimas normativas en relación con la seguridad en el trabajo, ausencia de inspecciones independientes, opacidad en las cadenas de valor, subcontratación de la producción y de los riesgos y de la responsabilidad legal asociada, obstáculos a la actividad sindical… todo ello abonado por un contexto socioeconómico de pobreza y falta de oportunidades laborales decentes.

Desde la Campaña Ropa Limpia estamos con las familias de las víctimas, a las que mostramos toda nuestra solidaridad y apoyo.

Seguimos el caso de cerca para recabar toda la información posible acerca de las marcas que se abastecían en este taller, e iremos informando puntualmente.

 

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