La Campaña Ropa Limpia acoge con cautela la propuesta de Directiva sobre la debida diligencia en materia de sostenibilidad empresarial que la Comisión Europea (CE) presentó ayer tras una serie de retrasos.

La introducción de una obligación vinculante para las empresas de llevar a cabo la debida diligencia en materia de Derechos Humanos y medio ambiente es un paso importante hacia la responsabilidad empresarial, pero la propuesta se queda corta respecto a las recomendaciones presentadas.

Pedimos al Parlamento Europeo y al Consejo de la Unión Europea que garanticen que la legislación acabe aportando protección y garantías aún más sólidas para las personas trabajadoras y otros titulares de derechos.

Acogemos con especial satisfacción que derechos clave como la libertad de asociación y la negociación colectiva, el salario digno, así como la salud y la seguridad hayan sido incluidos explícitamente entre los impactos sobre los derechos humanos que las empresas tendrán que abordar.

Otro aspecto positivo, aunque con serias salvedades, es la posibilidad de responsabilizar a las empresas por los daños a los Derechos Humanos en sus cadenas de valor. Instamos al Parlamento Europeo y al Consejo a construir sobre esta base y fortalecer aún más la responsabilidad corporativa y el acceso de las víctimas a la justicia.

No se debe permitir que las empresas transfieran su responsabilidad a lo largo de la cadena de valor a través de contratos, o que evadan su responsabilidad de cualquier otra forma. Los colegisladores también deben desmantelar las barreras a las que se enfrentan las víctimas en los litigios transnacionales, no abordados en la propuesta actual.

«El incendio mortal de Ali Enterprises en Pakistán es un trágico ejemplo de lo que está en juego: una empresa auditora certificó una fábrica de ropa manifiestamente insegura pocas semanas antes del incendio en el que murieron más de 250 personas, y las familias de las víctimas aún tienen que pelear para que se haga justicia casi una década después», dijo Neva Nahtigal de la Campaña Ropa Limpia Internacional.

Entre los aspectos más negativos de la propuesta está el alto umbral referente al tamaño de las empresas, que no se ajusta a los estándares internacionales como los Principios Rectores sobre las Empresas y los Derechos Humanos de la ONU. La propuesta de la CE limita el ámbito de aplicación a las empresas con más de 500 empleados / 150 millones de euros de facturación. Esto se reduce a 250 empleados / 40 millones de euros de facturación para empresas activas en sectores de alto impacto, incluidos textiles, prendas de vestir y calzado, pero con una limitación adicional a solo «impacto adverso severo».

Desde la Campaña Ropa Limpia seguiremos exigiendo que todas las empresas comerciales, sin importar su tamaño o estructura corporativa, estén cubiertas por la legislación.

Tales umbrales crearían un enorme agujero negro donde las empresas pueden seguir operando sin una rendición de cuentas real por las violaciones de derechos en sus cadenas de valor. Por lo tanto, es una gran noticia para miles de pequeñas y medianas empresas de moda, pero una pésima noticia para muchos millones de trabajadores y trabajadoras que confeccionan la ropa que se vende en las tiendas europeas», dijo Neva Nahtigal.

Otra área clave en la que los colegisladores de la UE deben colocar a los titulares de derechos firmemente en el centro es en la aplicación de las normas propuestas más allá de los proveedores directos. La Campaña Ropa Limpia ha enfatizado constantemente que los esquemas de trabajo semiformales e informales, así como la subcontratación no oficial y el trabajo a domicilio deben tenerse en cuenta en todas las medidas reglamentarias.

«La propuesta ha abierto un camino que deberá reforzarse para garantizar que todos los trabajadores estén protegidos. Muchos de los abusos de derechos humanos más atroces, incluidos el trabajo forzoso y el robo de salarios, ocurren en los últimos eslabones de la cadena de valor», dijo Muriel Treibich de Campaña Ropa Limpia Internacional.

Triebich también destacó el compromiso con una nueva iniciativa legislativa que prohíbe la comercialización de productos fabricados mediante trabajo forzoso en el mercado de la UE anunciado el mismo día en la “Comunicación sobre el trabajo decente en todo el mundo para una transición justa mundial y una recuperación sostenible”.

«La Unión Europea tiene una oportunidad única para proteger los derechos de millones de personas que producen los productos que los europeos usan a diario. Entre otras cosas, los legisladores deben garantizar que las empresas adapten sus propias prácticas de compra. Esto último no es posible sin el mapeo y la trazabilidad de la cadena de valor que, junto con la transparencia, debe ser una de las bases obligatorias de la debida diligencia en general «, dijo Muriel Treibich.

La Campaña Ropa Limpia hace un llamamiento al Parlamento Europeo y al Consejo de la Unión Europea para que aprovechen esta oportunidad y adopten una legislación que responda adecuadamente a los desafíos fundamentales y las desigualdades estructurales de las cadenas de valor actuales.

Más información:

  • La Campaña Ropa Limpia presentó recomendaciones exhaustivas sobre la debida diligencia en materia de derechos humanos en la publicación «Fashioning Justice», que también resume algunas de las cuestiones clave de la industria de la confección. La versión en castellano está disponible aquí: “Pongamos la Justicia de Moda”
  • En un reciente documento informativo titulado «¿Respetar derechos o marcar casillas? (co-publicado con Public Eye, SOMO y ECCHR) identifica y analiza 12 retos a los que la Debida Diligencia debe hacer frente de la manera correcta para que realmente sea efectiva. Su enfoque es eminente práctico y se basa en la experiencia acumulada sobre qué pasos realmente pueden tener impacto. El documento está disponible en inglés aquí.

 

 

 

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