represión

Abdul – Bangladesh

Abdul – Bangladesh

«El día que llegué a Daca estaba muy triste. Sabía que ya no podría ir a la escuela. Sabía que no volvería a visitar a mi madre hasta dentro de un año. Es muy cansado hacer cientos de cordones de zapatos todos los días, pero este es el trabajo que estoy aprendiendo.
Voy a obtener mi sueldo después de dos años. Este es mi periodo de aprendizaje. Ahora el propietario se encarga de mi alojamiento y comida.»

Najat – Marruecos

Najat – Marruecos

Najat nos explica las condiciones de trabajo en una fábrica textil de Marruecos: la obligan a hacer horas extras y no puede formar un sindicato. No dejes de ver su impactante testimonio.

Ry Seab – Camboya

Ry Seab – Camboya

«Si me quedara a vivir cerca de la fábrica alquilando una habitación, tendría unos gastos que no me permitirían ahorrar nada. Por eso prefiero ir y venir cada día. Estoy cansada todo el tiempo, pero es mi trabajo y tengo que hacerlo y ser paciente.»

Naga Bai – India

Naga Bai – India

Naga Bai, de 65 años, trabaja como costurera desde su domicilio en la región de Ambur, India. Hace más de 20 años que cose zapatos en casa. Cada mañana un intermediario le entrega palas de calzado (la parte superior del zapato), que ella cose durante todo el día.

Hasan – Bangladesh

Hasan – Bangladesh

«Apenas puedo escribir mi nombre. Sin educación sé que nunca podré hacer otro trabajo. Hasta para tener un trabajo en el textil hoy en día hay que tener educación. Así que es bueno para mí aprender este trabajo. Anteriormente trabajé en una curtiduría, arriesgando mucho mi salud. Así que empecé a aprender zapatería. Ahora mismo solo puedo cortar el cuero de acuerdo con
el tamaño y el diseño, pero con el tiempo aprenderé el proceso completo de zapatería.»

Jashmin Uddin – Bangladesh

Jashmin Uddin – Bangladesh

«Todos los días mi hija me pide que deje este trabajo. Ella piensa que es peligroso trabajar aquí. Pero he estado trabajando aquí durante los últimos 25 años. He criado a mis hijos trabajando aquí y no sé hacer otra cosa. El trabajo que estoy haciendo es muy especial; no todo el mundo puede hacerlo…»

Araz Miah – Bangladesh

Araz Miah – Bangladesh

«Me siento muy débil. El dueño de la curtiduría me pidió que dejara el trabajo hace cinco años porque mi salud se ha deteriorado mucho. He trabajado aquí más de 35 años. No traje a mis dos hijos a la ciudad. Este es un lugar contaminado y no quiero que sus vidas se arruinen en esta atmósfera. Mi vida llega a su fin, pero quiero que ellos se queden en el pueblo y vivan de cultivar la tierra.»

Sorn Sreynoun – Camboya

Sorn Sreynoun – Camboya

«La cantidad que gasto depende de cuánto como y del tipo de comida. Si compro comida mejor, gasto más. Si como poco, mi salud no será buena y no podré trabajar bien. Pero si como más, no me quedará dinero.”

Fatna – Marruecos

Fatna – Marruecos

Testimonio de Fatna, trabajadora que confecciona ropa en Tánger (Marruecos) para marcas internacionales de moda.

Adulhalim Demir – Turquía

Adulhalim Demir – Turquía

«Primero trabajé para Leke Jeans. Dormía en la sección destinada al tratamiento de vaqueros mediante chorro de arena o sandblasting. Tras un tiempo, me dijeron que si quería continuar durmiendo ahí, tendría que empezar a trabajar en el sandblasting. Trabajé durante dos meses. Después, entre 1998 y 1999 trabajé durante un año como “jefe de sandblasting” para una empresa que producía vaqueros para Tommy Hilfiger. Trabajaba y dormía ahí. Creo que fue durante este periodo cuando enfermé.»

Trabajadoras de Bulgaria y Turquía

Trabajadoras de Bulgaria y Turquía

Durante 9 minutos de documental realizado por Campaña Ropa Limpia trabajadoras hablan acerca de su vida, salario y condiciones de trabajo. Estas trabajadoras producen ropa para marcas importantes como Hugo Boss, Zara, H&M o Benetton.

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